XXII Brigada de trabajo voluntario y solidaridad con Cuba

Brigada de Solidaridad con Cuba

Trabajo voluntario Cooperativas Agrarias en Cuba

Un grupo de seis voluntarios de la Mutual participó de la maravillosa experiencia de la XXII Brigada Suramericana de Trabajo Voluntario y Soli­daridad con Cuba. Participaron de tareas en las cooperativas y agrícolas y de la marcha de las antorchas.

El Campamento Internacional “Julio Antonio Mella” del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), se fundó 25 de febrero de 1972. Se encuentra ubicado en el municipio Caimito, provincia Artemisa.

La idea de crear un lugar que se dedicara a la atención de la solidaridad y a los amigos que vendrían a conocer la realidad cubana partió del compañero Fidel Castro Ruz.Todo comenzó cuando jóvenes de 27 naciones llegaron a Cuba. Su objetivo era construir una escuela secundaria básica en el campo y 28 viviendas para obreros del Plan Genético Los Naranjos en menos de seis meses. La idea surgió durante el recorrido que realizara una delegación de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas por centros educacionales en el campo.

Posteriormente se crearon las condiciones para darle alojamiento a los brigadistas internacionales que han visitado el país durante más de 36 años, no sólo para brindar su aporte laboral desinteresado sino también para intercambiar con entidades de todo tipo, contribuyendo así a la divulgación de la verdadera realidad cubana y en lucha contra el bloqueo impuesto a la Isla.

El Campamento Internacional, desde su fundación, ha dado abrigo a más de 55 000 brigadistas de los cinco continentes, personas que han venido a la Isla con el ánimo de conocer la realidad del país, no la que aparece en los grandes medios de difusión masiva, sino la que palpita en cada calle y cada casa, y casi nunca ocupa espacio en esos medios multimillonarios o los ocupa de manera lamentable.

Con la ayuda de las manos de esos brigadistas (blancos, negros, mestizos, mujeres, niños…) se han levantado no pocas obras de los sectores educacional, médico y residencial en Caimito, como la construcción de la comunidad Los Naranjos, consultorios médicos en el municipio y la Sala de Rehabilitación en Ceiba del Agua; la reparación total de la Escuela Primaria Miguel Perera, en el poblado de Vereda Nueva y el remozamiento del Instituto Preuniversitario Jorge Dimitrov (Ceiba 7), obras de indiscutible peso en la Batalla de Ideas, pero que son un mínimo de lo aportado, durante 24 años, por hermanos que defienden la causa del proceso revolucionario en cualquier parte y bajo cualquier bandera.

Junto al aporte en las obras constructivas cubanas y los campos citrícolas, ha estado presente, también, la contribución en divisas para la compra de medicamentos, materiales y recursos, negados por las fuerzas reaccionarias, y una labor sostenida y fecunda en sus países de origen, que aumenta día a día el prestigio de la nación cubana ante los ojos del planeta. El campamento se ha convertido en sede de eventos nacionales, planes de capacitación y congresos de estudiantes extranjeros en Cuba, para los cuales presta servicios de alojamiento y alimentación muy bien reconocidos.

La marcha de las antorchas, en memoria del Héroe Nacional José Martí, se realizó por primera vez en la medianoche del 27 de enero de1953, para esperar el advenimiento del centenario de su natalicio.
Coincidió el centenario del Héroe Nacional con una de las etapas más dramáticas de la vida cubana. Los crímenes cometidos por la tiranía y la persecución a los jóvenes que estaban dispuestos a cambiar el rumbo político de la Isla se hacía cada vez más insoportable.

Frente a las injusticias de la tiranía, la FEU y las clases vivas de la nación comenzaron a crear condiciones para rendir tributo a un hombre que supo entregar su vida en las maniguas por la libertad de Cuba. La universidad se vistió de gala y los estudiantes se reunieron para organizar el homenaje a Martí. Es entonces que un grupo de jóvenes, entre los que se encontraban Flavio Bravo Pardo, Léster Rodríguez, Conchita Portela y Alfredo Guevara, tratan de organizar sus ideas para un acto y esperar el 28 de enero.
Alfredo Guevara sugirió que podía ser un desfile con antorchas desde la Universidad hasta la Fragua Martiana. La iniciativa prendió enseguida en el grupo, la discutieron con más amplitud, y él opinó además que la proposición debía hacerla una mujer para darle un sentido más emotivo. Conchita Portela era vicepresidenta de la Escuela de Pedagogía y fue la indicada para hacerla en la reunión de la FEU, presidida en esos momentos por Joaquín Peláez. Cuando se planteó la idea del desfile de las antorchas fue unánimemente aceptada.
La tiranía de Batista se negó a concederles el permiso a los jóvenes para que efectuaran la actividad. Sin embargo, la negación no permitió que ellos se acobardaran, sino que siguieron con sus propósitos y convirtieron las antorchas también en armas de defensa, colocándoles clavos, por si eran agredidos por los esbirros batistianos. El desfile en honor al Maestro no fue interrumpido por los soldados del Ejército y todos tuvieron que reconocer que había sido un gran homenaje.
El 27 de enero partió la importante Marcha de las antorchas desde la escalinata hacia la Fragua Martiana, bajan por San Lázaro hacia Espada y se continuó hasta las calles 27 y Hospital. En el trayecto se sumó un grupo que esa misma tarde había clausurado, en el Palacio de los Yesistas, el Congreso Martiano en Defensa de los derechos de la Juventud.
A la cabeza del desfile, una bandera cubana llevada por compañeras universitarias y de la segunda enseñanza; detrás de la Enseña Nacional, el ejecutivo en pleno de la FEU. Las mujeres martianas iban todas cogidas de brazo; era un grupo numeroso, pero la sensación, lo impactante del desfile, era el grupo de más de quinientos jóvenes perfectamente formados que iban detrás de Fidel. Su disciplina era impecable. Algunos de estos jóvenes participarían en julio en el heroico asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo.Cuando comenzaron a corear los gritos de: ¡Revolución!, ¡Revolución!, sobresalían las voces del grupo que seguía a Fidel; era como un torrente atronador que hizo vibrar la calle e impresionar a un pueblo que con tristeza rendía tributo en su centenario al hombre de La Edad de Oro.
Hoy como ayer los jóvenes revolucionarios, coincidiendo con el aniversario del natalicio del Maestro, inician el patriótico ritual que hace más de medio siglo comenzó la generación del centenario guiada por un joven rebelde llamado Fidel Castro; para no permitir que el apóstol muriese en el año de su centenario. Cada aniversario de la Marcha de las Antorchas, el desfile constituye una muestra del apoyo del estudiantado a la dirección histórica de la Revolución. El natalicio de José Martí es recordado por todos los cubanos, puesto que los sueños revolucionarios son construidos con su pensamiento vigente cada día.
NOSOTROS ESTUVIMOS AHÍ!!!

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